Información

Esta casa estaba en 2011 abandonada y en ruinas, con la techumbre parcialmente derrumbada. El proyecto de rehabilitación ha consistido en recuperar la casa original incorporando un diseño bioclimático con el objetivo de utilizar exclusivamente materiales naturales y tradicionales y conseguir la máxima eficiencia energética y en el consumo de agua.

Presentación1

Estado de la vivienda antes de la rehabilitación

El proyecto ha tenido en cuenta las condiciones climáticas de la zona (la de máxima pluviometría del país) y la orientación de la vivienda, para conseguir minimizar los efectos de la lluvia y la humedad y maximizar el aprovechamiento de la energía solar.

El salón-comedor se ha instalado en el piso superior, orientado hacia el sur, para aprovechar al máximo la luz y la energía solar, sobre todo en invierno. El piso bajo se ha dedicado a los dormitorios, con menos luz pero con un perfecto aislamiento. Así se ha conseguido que la casa sea fresca en verano y acogedora en invierno.

De la casa original se han mantenido los muros de mampostería. La ampliación en altura y los nuevos cerramientos se han proyectado con fábrica de bloque “Cannabric”, fabricado con arcilla, cal hidráulica y fibra de cáñamo, material de excelentes prestaciones en cuanto al aislamiento conseguido. El revestimiento de mortero se ha ejecutado con cal natural, arena de sílice y marmolina. La excepción es el cuarto de baño, que se ha enlucido con tadelakt, realizado con cal de Marraquech. La solería del piso bajo es de piedra esquistosa, y la del superior de ladrillo de solar. La cubierta es de teja árabe antigua, habiéndose reutilizado las de la vivienda primitiva. Toda la vivienda -muros y cubierta- está aislada con planchas de corcho natural proveniente del Parque Natural Los Alcornocales.

Para la mayor parte de la carpintería se ha utilizado material reciclado de derribo (vigas y puertas). Las ventanas son de nueva construcción pero con madera proveniente así mismo de derribo. El acristalamiento es doble para conseguir el máximo aislamiento.

Hay muebles antiguos reutilizados. Los nuevos tienen certificación FSC, que garantiza su procedencia de la explotación sostenible de los bosques.

Eficiencia energética:

El diseño de la vivienda y los materiales utilizados tienen como objetivo un adecuado aislamiento térmico y una óptima utilización de la energía solar para conseguir la máxima penetración y aprovechamiento en invierno y la mínima en verano. Los electrodomésticos son de alta eficiencia energética con certificación A+.

Uno de los mecanismos fundamentales del acondicionamiento pasivo de la casa se basa en la ventilación selectiva. Para conseguirla hay que regular la apertura y cierre de las ventanas de la casa en los momentos adecuados. En general, en invierno la casa debe permanecer cerrada todo el tiempo posible. Algunos minutos al día serán suficientes para la ventilación higiénica necesaria, y hay que realizarla en los momentos más cálidos del medio día o el comienzo de la tarde, para evitar que la casa pierda calor. En verano, habrá que actuar de acuerdo con la temperatura exterior. Durante las horas más cálidas la casa deberá permanecer cerrada, salvo en los días más frescos. El resto de las horas la casa deberá permanecer abierta, manteniendo abiertas también, en la medida de lo posible, las puertas de los dormitorios, de manera que se establezca una ventilación cruzada también en esa planta. De esta forma, el calor acumulado en los muros durante el día, se disipa y mantiene la casa fresca.

Para facilitar la ventilación, las ventanas son oscilobatientes, pudiendo elegirse la posición de abertura superior para las ventilaciones menores y prolongadas y la apertura total para cuando se desee una renovación más rápida. Para hacer compatible la ventilación con la seguridad, en la fachada interior se han dispuesto rejas. Como esta fachada es la sur, estas rejas están diseñadas como lamas de forma que, mientras permanecen cerradas, permiten la entrada de sol en invierno y mantienen los huecos en sombra en verano.

En general, siempre debemos actuar según la temperatura exterior, con una lógica elemental, pensando si esa temperatura está dentro de los márgenes de confort (18-25º C, según las estaciones), por encima o por debajo.

La calefacción se basa en una caldera de pellets con distribución de aire caliente a todas las habitaciones de la vivienda. El pellet es un tipo de combustible fabricado mediante prensado de restos de madera procedente de podas, talas o carpinterías, haciendo de aglomerante la propia lignina, no necesitando ningún tipo de aditamento químico. Es por tanto biomasa reciclada. En una estufa de leña normal sólo puede regularse el fuego ahogándolo, lo que reduce el rendimiento. En las estufas de pellets es la propia estufa la que añade pellets según la demanda de energía, se autoregula, produciendo mucho menos monóxido de carbono. Mediante una tarjeta electrónica se gestiona un sistema de limpieza automático capaz de mantener siempre limpio el quemador, obteniéndose así una gran eficiencia y fiabilidad de uso. La calefacción del ambiente se produce gracias a un flujo de aire variable en dependencia de la potencia de funcionamiento. Las estufas de pellets generan una importante cantidad de cenizas de origen vegetal, no tóxicas y ricas en calcio y potasio, por lo que se aprovechan para fertilizar una de las huertas tradicionales de Benamahoma.

El sistema de aprovechamiento de la energía solar para calentar el agua se basa en un panel solar termodinámico. Es un sistema que combina las tecnologías de bomba de calor con las tecnologías de energía solar térmica. Consiste en unos captadores solares, denominados paneles termodinámicos, formados por un panel metálico que se encuentra expuesto directamente al sol y que actúa como evaporador del circuito de bomba de calor recogiendo calor del Sol y del ambiente. Tienen más eficiencia que los tradicionales paneles solares que utilizan el efecto invernadero para calentar el agua, y un menor impacto visual.

Gestión del agua:

En la zona con mayor pluviometría de España seria ilógico no aprovechar este recurso renovable; de hecho, las viviendas de la Sierra de Grazalema contaban con aljibes para almacenar el agua de lluvia para su uso en el verano. Para ello se ha instalado un aljibe bajo el patio inferior desde el que se bombea el agua para su uso en el wc. Existe también un grifo en la terraza proveniente del aljibe que se puede utilizar para riego, baldeo y para la limpieza del suelo de la vivienda.

Las aguas residuales van a la red municipal que terminan en la depuradora de la población.

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